Thursday, November 25, 2004

El punto G en los hombres

Si Dios no hubiera querido que el ano fuese usado para el sexo, no habría puesto ahí el punto G de los tíos.
Y esto no lo dicen los maricas. ¿Nadie recuerda la famosa técnica amatoria que se asociaba a Isabel Preysler? La del carrete. Aquella que volvió locos a Julio Iglesias, a Boyer y al resto de sus amantes y maridos. Sin entrar en detalles sólo diré que para el hetero que tenga dudas de lo que digo, que alquile “Amantes” de Vicente Aranda en su videoclub, y que descubra por qué Jorge Sanz deja a la pazgüata de Maribel Verdú por Victoria Abril (escena en la que la Abril le mete un pañuelo por el culo que manipula en el momento del orgasmo).
También es muy recomendable ver “La pasión de China Blue” de Kathleen Turner, en la que ésta introduce su porra a un policia por el culo mientras cabalga sobre su rabo. El se vuelve loco de gusto.
Hay mucho más: revistas como “Cosmopolitan” le han dedicado artículos para que las tías lo sepan hacer con nosotros, los periódicos en su sección de contactos heterosexuales están llenos de anuncios de prostitutas que tienen entre sus habilidades lo que llaman “estimulación anal” para tíos. Incluso muchos curas y obispos pueden dar fe de ello.

Podemos concluir por lo tanto que el sexo anal es natural porque la Naturaleza lo ha querido así, y que lo antinatural es negarse a disfrutar del placer del sexo en toda su plenitud.
El que tenga dudas que se meta un dedo en el culo y se dé masajes en la próstata justo en el momento de correrse. Luego que escriba aquí un post contando su experiencia.

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